What are we doing? We’re sitting on a ruin…
Ruin, Cat Power.
What are we doing? We’re sitting on a ruin…
Ruin, Cat Power.

I love my job, I love my job, I love my job…
(Con spoilers, como es costumbre.)
En el contexto del cine geek, las películas de orígenes son complicadas, quizá porque carecen de originalidad y, sobre todo, suelen ser poco emocionantes. Pienso en el Batman Begins de Nolan, que de los 140 minutos de duración dedicó 100 al génesis de un…
Me: Omg why am I still single? I need a boyfriend!
Friend: Well, you know, good things come to those who wait.
Me: I DID MY WAITING! TWELVE YEARS OF IT! IN AZKABAN!!!
Friend:
Friend:
Friend: THAT. That is why you’re single.
El 17 de mayo de 2011 me apunté a este reto que terminaría el 17 de mayo de 2012. Consistía en no comprar ropa ni accesorios, ni básicamente nada que me pudiera poner en un año. Sonaba escandalizante, hubo quienes se horrorizaron y no entendían en lo absoluto mi ‘jueguito’. Yo lo entendía y con eso bastaba. Para ser honesta, rompí la dieta dos veces: una en año nuevo en Nueva York (porque nadie puede resistirse a Uniqlo de oferta) y la otra en Las Vegas a finales de abril (porque ya mero acababa y estaba en un outlet). De ahí en fuera, pasaron 365 sin comprar una sola cosa.
Podría ahora hacer una reflexión de la sabiduría aprendida pero más bien todo se centró a experiencias que sucedían en el día a día. Me volví mucho más creativa con la ropa, entre el pinterest y el nuevo blog del que soy fan, cada noche al poner la maleta del gimnasio, armar el look se volvía un reto creativo. A mitad del proceso incluso bajé de peso y toda mi ropa me quedaba. Jamás me había sentido tan feliz con mi estilo porque creo, que por primera vez lo descubrí. Porque resulta que cuando se escarba hacia adentro, en vez de rellenar con cosas de fuera, uno se conoce y por lo tanto se valora mejor.
Por primera vez tiré zapatos a la basura, jeans rotos, blusas descoloridas. Siempre había sacado ropa del clóset porque ya no me quedaba o ya no me gustaba e incluso muchas de esas cosas tenían menos de dos puestas. La limpieza de clóset de ayer, fue diferente. La satisfacción de acabarse algo, de saber que su función se cumplió y que eso abre paso a algo nuevo, es reconfortante.
Ayer mientras limpiaba mi clóset, la vida me lo puso con peras y manzanas, bueno más bien con blusas y pantalones: para que pueda entrar algo nuevo, tienes que sacar lo viejo. Así, fácil.
I like this image
I don’t wanna bend, like the bad girls bend, I just wanna be your friend. Is it ever gonna be enough?
Gold Guns Girls, Metric
Not just Lily.