¡Típico! Una se ofende porque en vez de que el objeto de nuestros desos y fantasías se fije en una, termina con otra toda X, sin chiste, ni tan guapa, ni tan simpática, ni tan inteligente, ni tan nada. ¿Qué pasa? Lógica nivel 2. Que a la hora de elegir a alguien de pareja, uno quiere eso. Una pareja. Alguien a la par con quien compartir. Sí claro, debe haber algo de admiración, pero no fanatismo. Ellos y nosotras, terminamos siendo felices cuando tenemos al lado a alguien con defectos y virtudes igual que nosotros. Hasta el mismísimo Edward Cullen y Mr. Darcy ¡tienen sus cosas! Obvio uno siempre criticará a quien nos comió el mandado, pero también siempre habrá la posibilidad de encontrar otro justo medio ideal para nosotros.
Autor: pitirijaz
Laissez-les manger des gâteaux
Hace poco un amigo twiteó que le gusta ver la versión de Maria Antonieta que hizo Sofia Coppola hace un poco más de dos años. A mí también. Tengo ese extraño cariño que un periodista desarrolla sobre la película que cubrió. O sea que fue a ver meses antes del estreno (que nunca sucedió en México, tristemente), que entrevistó a los actores, a la directora y a uno que otro técnico. Recuerdo que lo primero que dije cuando vi la peli fue: ¡Quiero ese soundtrack ahora! Y es que la música de una película siempre me distrae. Pero bueno el punto es, que lo que más, más me gusta de Marie Antoinette son todos esos diálogos que no están dichos y que desarrollas en tu mente. Para mí, es el mismo placer que te dan los libros, en donde tu mente construye los escenarios, donde le pone cara a los personajes e incluso les asignas un tono de voz. Creo que de vez en cuando debemos darle a nuestro cerebro ese placer, el de construir, imaginar, crear. Gracias a películas como esa, nos pasa de vez cuando. Y claro, para cuando sus cerebros estén cansados y necesiten infomación lista para ser asimilada sin demasiados procesos, vean Avatar. (já, pero conste que ya dije que algo me gustó).
Ask for the right thing
Or the right reasons, or the right motives. Ayer vi un episodio grabado del programa de Jonathan Ross en donde aparece Robbie Williams presentando su nuevo disco. La pregunta más esperada llega y RW confiesa que está enamorado. ¡Sí! Después de casi 10 años de lamentarse de sus desgracias amorosas, acepta públicamente que está enamorado, y mucho. También confiesa que antes pasaba que estaba buscando algo incorrecto, que buscaba «una sirvienta que estuviera para él siempre y que lo rescatara» y que después se dio cuenta de que no, que de eso no se trataba el amor, y cuando ese chip cambió, conoció a una chica cool que poco a poco conquistó su corazón, por unas razones completamente diferentes. Tanto así que ahora, ya no necesita las drogas para desconectar su mente o «get way from his mind». Y en mi mente dije ¡Ajá! ¿Cuántas veces no hemos deseado las cosas por las razones incorrectas, hoy escuché una, por ejemplo: como no me voy a casar, quiero un hijo para no quedarme sola. ¡Qué justificación tan egoísta y tonta es esa! Primero, porque hello! tu compañía te durará unos años y luego tendrás que dejarla ir o volverte una madre chantajista que… ok, retomemos, y egoísta porque si quieres compañía hazte de una mascota, pero no traigas una vida al mundo en semejantes condiciones de amargura y soledad, c’mon!
Y ejemplos así, miles y miles y no en vidas ajenas en las nuestras. Así que lejos de hacerme de una lista de propósitos de año nuevo, antes meditaré en aquellos motivos que me hacen desear ciertas cosas, si son válidos, go ahead se agregan a la lista de deseos y si no, bye. Limpieza de objetivos, ora resulta que eso es lo que necesitaba.
Neta, una se da cuenta de que por eso es que no ha llegado eso que tanto querías, porque lo buscabas por las razones incorrectas y por lo tanto en los lugares y de las formas incorrectas. So much wisdom, I think.
(Nota: este post es un vil escupitajo mental al que no le di ni la primera ni la segunda lectura, a ver si queda comprensible).
Lo qué me gustó de Avatar
Bueno primero, ¿cómo se hacía esto de postear y los blogs y así?
Je, sory vengo a quitarle las telarañas a esto con la película más comentanda del momento, no así la más taquillera, ni siquiera del año, eso recordemos fue Ice Age 3 (explíquenme eso). La onda está así. Conforme avanzaba la peli, yo iba como que palomeando los clichés que antes le funcionaron a nuestro querido «king of the world» James Cameron y que ahora reune en las casi 3 horas de Avatar. Tiene la parte cursi y romántica de Titanic, el villano casi inmortal de Terminator y el típico momento de «agueboquepodemos» de… mmm típica gringada. Al final pensé: es un excelente crowd pleaser. Tiene momentos, aspectos y mensajes para la mayoría de los gustos y, hacer eso, créanme, no es fácil, lo sé por experiencia. Hacer algo que guste a las masas, está cañón, quien opine lo contrario jamás lo ha hecho y casi creo que no tiene idea de lo que habla. Siempre he querido redondear esta idea, pero no lo he lograro. Creo que hacer que algo se vea bien hecho y fácil de hacer, es en realidad lo más difícil. O algo así. Por ejemplo uno en las olimpiadas ve que los nadadores dan en escasos segundos la vuelta a una alberca de casi 25mts… ¡se ve tan fácil! Y la verdad es que no lo es tanto. Uno ve que Jack White toca cualquier instrumento tan fácil que hasta sentimos que somos capaces de hacer lo mismo y la verdad, es que no.
Lo mismo sucede en Avatar, uno ve que la historia se desarrolla tan fácil que hasta se puede juzgar de banal y la verdad es que seguramente no lo fue.
Those little quirks
Aquí su fan los chick flicks y romances frustrados llegó a otra conclusión mientras veía The Ugly Truth. Es muy gracioso que, mientras uno se esmera por lucir irresistible frente al dueño de nuestros suspiros, en realidad son las pequeñas rarezas o singularidades las que nos hacen diferentes y atractivos ante sus ojos. Por ejemplo, en la movie Gerard Buttler llama la atención de Katherine cuando él prefiere el agua de la llave sobre la embotellada. Sí, ese gesto tan minúsculo es el que te saca de la rutina o digamos que hace el pico en la curva de la atracción. Una vez, conocí a un chico mientras me entregaban mi coche en la agencia. El vendedor dijo: ¿quieres que yo lo saque? Y yo dije: no, lo saco yo. Y esa seguridad al volante, al sacar un coche nuevo de una tienda, en reversa por una puerta rodeada de cristales y muchos coches, fue la que hizo que el fulanito me pidiera el teléfono. (¡ja, increíble pero cierto) Y lo mismo me ha sucedido al revés, que los detalles más inimaginables son los que me parecen irresistibles. Así que ya tienen una razón más para liberarse y concentrarse en ser ustedes mismos en las tan overrated dates. Yes you can, Yes I can!
«Sólo se quiere casar»

Durante muuuucho tiempo, he escuchado que uno de los grandes turns downs (phrasal verb que uso tanto que vale la pena que españolice como «bajones») de las chicas hacia los cotizados hombres, es esa vibra que se emana como la necesidad imperiosa de encontrar marido. Todas las veces que algún amigo me decía que la razón de la huída se debía a que la chica en cuestión solo quería encontrar marido, como que no entendía, o sea pensaba, ¿eso qué tiene de malo? Sí claro, todos, o la mayoría, huímos del compromiso y las obligaciones porque hemos aprendido que por lo general, algo que «tienes que hacer» es poco placentero. Así que, si el matrimonio se nos presenta como algo a lo que inevitablemente nos quieren llevar, pues huímos de él. Bueno, todo este rollo es porque hace poco, YO percibí de alguien esa vibra del «me urge casarme» y sí, se activaron todas las alarmas de emergencia y salí corriendo. Y no sólo por el pánico al compromiso, la obligación y la rutina que padezco, sino porque percibí algo aún más gacho. Cuando alguien verbaliza esa necesidad imperiosa por encontrar lo que viene siendo «la pareja estable», el otro lo interpreta como: no eres tú, son mis ganas de emparejarme, contigo o con quien se deje. Y eso se siente FEO. Simplemente porque, te sientes objeto. Y ahora que escribo el post, quisiera terminarlo con alguna conclusión o recomendación de: controlen sus urgencias para no espantar a la presa («cualquier cosa que es perseguida, huye»), pero es imposible. Son cosas intistivas y tan clavadas en nuestro subconsciente, o consciente o donde sea, que, involutariamente salen, se proyectan y se perciben. Lo mejor es, de verdad, ser felices con la vida, estar abiertos, dar oportunidades y si sale algo, bien, y si no, a seguirla pasando chido con lo que se tiene y se es.
¡¡Aaaachú!! Heartbroken
Cuando alguien tiene gripa, a simple vista lo ves un poco disminuido, la nariz roja (si acaso) y los ojos tristes y acuosos. La gente les pregunta qué tienes, y basta decir: tengo gripa para que el interlocutor entienda perfectamente por lo que está pasando. Y es que todos hemos padecido alguna vez una gripa, sabemos que aunque sea un virus común, puede tumbarte varios días, puede robarte cualquier tipo de ánimo por la vida. La comida sabe fea, puedes dormir por horas y seguir cansado… Parece que el cuerpo está machacado en cachitos, todo se ve gris… Igualito que cuando te rompen el corazón, que sólo cuando estás ahí, eres consciente de lo devastador que puede ser. Pero también sabes, que sólo es cuestión de tiempo para volver a estar «como si nada».
He’s just into you
¡Así es! Queridos lectores de este su humilde blog de confianza. Vengo a confesar que, después de meses, ¿qué digo meses? ¡Años! De constantes protestas en contra de los hombres y su desinterés, hoy me he topado con uno que hace justo lo que tantos libros y películas me han dicho que hacen los hombres que se interesan en ti. Es todo taaan raro. Y al mismo tiempo, me río, me veo como desde fuera y digo: por eso es que nunca debes abrir la bocota, porque nunca sabes. Ah es que resulta que después de tanta atención, me ofusco, es por la falta de costumbre, yo sé. Trato de respirar y pensar: está padre, es lo que querías ¿no? Y luego digo: sí, pero no tanto. En fin, por primera vez le doy la razón a los hombres en el asunto del famoso y milenario «¿quién entiende a las mujeres?». Ni nosotros queridos, ni una misma.
Speedometer
Antes de empezar este revelador post me gustaría comentar que por primera vez sabía como se llama una cosa en inglés y no en español. Bueno la palabra es: velocímetro. (Según el wordrefence)
En mis últimas exhaustivas investigaciones y después de sondear en las psiques femeninas y masculinas llegué a la conclusión de que, junto con sus miembros por demás conocidos, los hombres traen incluido, de nacimiento, un VELOCÍMETRO. Algo así como un sensor de velocidad o de intensidad para las relaciones. Dicho aditamento, les envía señales de alarma, que algunas veces ni siquiera son conscientes, de cuando alguna relación se está tornando demasiado seria o demandante. En otras palabras, cuando la chica en cuestión se está poniendo muy intensa, el velócimetro envía la señal y ellos en automático, meten el freno. ¿Cómo? Pues dejan de llamar, vuelven más esporádicos los encuentros y demás artimañas por demás conocidas y de las que todas hemos sido víctimas. Y es que, poniéndolo todo en lógica básica (como lo es la masculina) ¿a quién demonios le gusta sentirse perseguido? ¿o con una lista de expectativas que se deben cumplir? ¿o que se vuelven propiedad de alguien y que diario en cierto horario o cierta frecuencia deben reportarse?
Del lado femenino eso simplemente se siente como: ¡quiero verloooo! ¿para qué perder el tiempo chateando si podemos vernos y darnos nuestros besos? Y demás ataques de ansiedad que padecemos, pero que debemos relajar para que los frágiles seres en cuestión no huyan presas del pánico.
