Ahora en el umbral de los 30, se pone una a recordar ciertos pasajes de la vida que primero me dibujan una sonrisa y luego… me ponen a pensar y si hubiera… Hoy recordé mi primer graan borrachera. Sí, seguro todos tenemos alguna hazaña similar que narrar. La mía es muy fresa y ñoña (como yo): fue en Valle de Bravo en un antro -goeeeiii- que se llamaba La Pachanga. La denomino la primer grande, porque fue la primera vez que osé besar a un desconocido que ni siquiera se molestó en tomar mi teléfono. Tampoco es que yo quisiera dárselo porque dije: que tal que cuando se me baje me doy cuenta de que no me gusta nadaaaa y que además ¡es refresaaaa! El lunes siguiente, yo aún recordaba con una sonrisa traviesa lo que habia hecho el fin de semana. Llegué a la benémerita institución donde estudiaba y cuál es mi sorpresa que el susodicho estudiaba en el mismo edificio que yo ¡y en el mismo horario! No el mismo grupo ni nada, pero a partir de ese día me lo seguí encontrando diario hasta el día de mi examen profesional. Ahora pienso: y si en vez de esconderme cada vez que lo veía en el pasillo, ¿lo hubiera saludado? ¿Me habría convertido en su amiga, o quizás algo más… ¿y hoy sería la Sra. Legorretaaaaa? ¿Iría a eventos caritativos, al gym y a recoger a mis hijos en mi SUV a su escuela???? Pequeños momentos construyen grandes destinos…
Autor: pitirijaz
Grande vainilla sugar free light latte
¡Oh, sí! Esa es la letanía que repito en cada Starbucks. A veces, cuando hace mucho calor, lo cambio por un Grande cafe frapuccino light. Pero bueno, el punto es, que tal personalización de una simple bebida, como lo es un café para despertar de buen humor en un lunes, es sólo una señal, de lo exquisitos que nos hemos vuelto. En todo. Desde el yogurt o el champú que usamos diario, le hemos ido agregando características o requerimientos a cada cosa que nos gusta o que buscamos. El colmo, es que a pesar de lo humanamente imposible que parezca ¡lo terminamos encontrando! Luego por eso uno cree que su “hot-music-dancer-foreign-athletic-weatlhy-but-cool-man” es algo posible que y que tarde o temprano aparecerá sin hacer demasiado esfuerzo. Estaba recordando, que hace un año leí un libro que justo describe ese fenómeno, tratando de explicar por qué enamorarnos o la búsqueda del alma gemela se ha vuelto una tarea tan titánica. Básicamente es porque pedimos imposibles o bien cosas que realmente no queremos. Por ejemplo, el tipo que busca una chica independiente, pero a los dos años de andar con ella se queja de que es demasiado distante, fría o indiferente. (Ten cuidado con lo que pides…). Hoy alguien dijo que la culpa de que suframos por amor, o que terminemos diciendo que el amor apesta, no es culpa del amor en sí o del otro, sino de (turu-turu) NOSOTROS. Sí, nosotros los que simplemente, tiramos nuestros dardos hacia la diana equivocada. Como el caso anterior, dispara su flecha hacia la chica independiente, cuando en realidad sería feliz con una hogareña dispuesta a escucharlo cuando regresa de la oficina. O a aquella que buscaba un profesionista que admirar y tiempo después se queja de que siempre antepone su carrera. Y tantos y tantos ejemplos. Lo curioso es que al final, mi conclusión fue: he estado tirando mis dardos hacia la diana equivocada, y no porque me guste un patán del que más de uno me ha dicho que no me conviene, sino porque en realidad, de quien debo enamorarme primero y quien primero debe gustarme, SOY YO. Y eso que soy lo suficientemente egocéntrica, uf que si no…
El dancing de tan célebre acontecimiento
Vean, rían y comenten!
Electricity…
Todo es culpa del encierro: me pongo a oir música y me entra lo cursi. Estaba recordando lo bien que la pasé el sábado. ¿La razón? Pues que bailé y bailé. Es que yo, como Billy Elliot, cuando bailo siento como si todo a mi alrededor desapareciera. Como si me sumergiera en una burbuja donde nadie me ve y donde mi verdadero yo, el vulnerable, pudiera salir y expresarse. Lo curioso es que seguramente eso lo sienten muchos al escribir, pintar, o crear alguna obra artística. A mí nada de esos talentos se me dieron, canto mal, no toco ni la puerta, pero eso sí, pónganme un beat, el que sea, y saco un pasito. De niña, como muchas, iba al ballet, al jazz, una que otra vez al hawaiano (pero la neta ese baile me daba risa y no me la creía) al baile regional (sí, se bailar el Tico tico y el Son de la negra entre otros) pero las clases no superaron mi odiosa etapa de la pubertad. Fue ahí cuando descubrí las cumbias y las fiestas y que encima de todo, el baile puede ser divertido (!!!). Luego pasé por una etapa en donde me daba pena hacerlo en público porque llamaba demasiado la atención y qué oso ponerme a ligar (aunque usted no lo crea) y ahora la verdad es que he caido en un estado en el que me da igual si media fiesta me critica. Yo me divierto y siento esa electricidad fluir por mi cuerpo. (eh eh eh)
Soundtrack: Electricity de Elton John.
La influenza promueve la obesidad
O lo que es lo mismo, de como todos subiremos 5 kilos con esto del virus.
Pues si… como buena chilanga a la que mandaron a «trabajar» online desde su casa, me puse a meditar sobre las consecuencias que las nuevas medidas tedrán sobre nuestro peso. Resulta que, los gimnasios están cerrados. Estamos trabajando desde casa, seguramente en un sillón con el portátil sobre nuestro regazo y la tele encendida. Gracias a las compras de pánico, tenemos la despensa repleta y estando en casa no sé por qué ¡da mas hambre!
Tons comemos todo el día, caminamos solo del sillon al baño, al refri… ¡a hacer cachete digo yo!
I’m in love
Es el efecto Coachella. No es que piense o suspire por alguien, sino por aquellos momentos que pasé bajo el sol, con mis pies descalzos sobre el húmedo y fresco pasto. Con mis oídos y mi mente concetrados sólo en escuchar una voz, un acorde que tocara esas fibras sensibles como nada más las puede conmover. Muchos, muchos momentos especiales, algunos de ellos me hicieron derramar una que otra lagrimilla cursi y clichesesca. Pero al final, esas emociones son las que me hacen pensar que lo único bueno de cuando las cosas no pueden estar peor, es que en algún punto estarán mejor. ¿Acaso no se llama eso esperanza? Jaja, alguien ya le puso un nombre y yo apenas lo descubro.
Me enamoré de esta voz y de esta canción:
5 días en el desierto…
Fueron suficientes. No necesité 40 para concluir que
Trabajo con Goku y me acabo de enterar
Efecto chickflick
Sí, soy una fan de los chickflicks. De hecho, los colecciono. Aunque recientemente me di cuenta de que no tengo tantos como debería, he pensado armar una colección digna poco a poco. No distingo época, pues son muy fan desde los que protagonizó mi queridísima Bette Davis hasta Drew Barrymore. ¿La razón? Número uno: me inspiran. Quizá me den algo de esperanza, y es que las protagonistas por lo general tienen alguna característica con la que me identifico o con la que me gustaría identificarme. La mayoría son despistadas (ja! por ejemplo: una vez más no encuentro mi ipod y empiezo a preocuparme), sus vidas amorosas apestan (moi?!), en las pelis de los dosmiles, la mayoría de ellas tienen carreras exitosas, comodidad económica, una familia o unos amigos que las quieren mucho y exnovios patanes. (Mi mente está gritando: ¡lotería!). Pero en el amor, nada. Hasta de que de pronto, en la situación más inesperada, aparece un tipo por quien no damos un peso y resulta ser el amor de su vida, no sólo eso, sino que el tipo en cuestión, lucha por ella hasta hacer las cosas más locas o que nunca imaginó hacer en su vida. Luego, nuestra querida Lucy, empieza a pensar que quizá a ella está a punto de pasarle lo mismo, o que cuando menos se lo espere, llegará alguien.
En otras ocasiones, he llegado a pensar: ajá! los chickflicks no son historias que puedan hacerse realidad, sino imaginaciones de alguien que proyecta para hacernos sentir mejor a los ‘love parias’ (como les dicen en Bridget Jones). Y ya está, es la mejor mediciina temporal para un corazón adolorido, te ríes, lloras, ves una que otra situación familiar con un desenlace que momentáneamente te hace sentir mejor porque te induce a pensar que a ti podría pasarte lo mismo. Aunque ya sabemos que no siempre es del todo cierto…
(Soundtrack: Daydreamer de Adele). Daydreamer Lyrics
Drop lines list
Vino Guerotix y me contó que este fin vio PS. I love you, en donde Lisa Kudrow interpreta a la típica amiga guapa y extrovertida pero SOLTERA. Mientras está en el velorio (que desata toda la trama de la movie) ella conoce a un chico, nada feo y el diálogo va más o menos así:
– ¿Eres gay?
– No
– ¿Soltero?
– Sí
– ¿Trabajas?
– No
– Bye
Amo el diálogo, para que darle vueltas, para qué gastar en una cena, para que invertir tiempo en algo que no lleva al éxito (jajaja si ya sé que porque siempre hay que dar una oportunidad, y estar abiertos y blah blah blah). Pero bueno en un «material world» yo tendría estas droplines listas para ser usadas:
¿Gay o straight?
¿Soltero?
¿Trabajas?
¿Vives con tus papás?
¿Junkie?
¿Alcohólico?
¿Oyes Luis Miguel o Amor 90.5?
¿Sabes qué es un blog?
…
¿Alguna sugerencia?

