Este cuerpo no es mío

Estaba procastinando la escritura de este post porque no tengo buenas noticias que reportar. Subí un kilo. He vuelto al peso original. (Inserte música de telenovela trágica aquí). Y sí, me desilusioné, pero no tanto. Creo que estoy desarrollando resistencia a las frustraciones. Pero sigo en la lucha. El miércoles y el domingo logré levantarme a correr y el jueves y viernes, ¡me fui caminando a la oficina! Es una maravilla. Son 4.5 kms, perfectamente caminables, eso sí, debo llevarme puesta una playera dryfit y otra en mi mochila para llegar a cambiarme porque no bajaré de peso, pero sudo como si en cada sesión de cardio perdiera decenas de BMI.

Así es la historia con mi cuerpo. Hago la dieta estrictamente durante siete días, bajo 600 gramos. La rompo dos días, subo un kilo. A. también la rompió pero el subió 200 gramos y claro, cuando baja, es de a dos kilos mínimo. Ni modo. A seguirle, pues tengo fe en que esas caminatas o sesiones de running más la disciplina, me tienen que llevar a algún lado cercano al peso en el que me gustaría vivir. Algún día este cuerpo se rendirá ante los nuevos hábitos y volverá a hacerme caso, a pertenecerme, je.

Semana: 5

Peso: 64.1 kg

Peso por perder: 11.1 kg

Rehab

Llevo casi cuatro meses sin tomar coca light. Yo era de las que controlaban su adicción tomando sólo una lata diaria. También tomaba mis dos cafés del día con dos sobres de Splenda cada uno. Y me sentía bastante tranquila con eso. Con lo que no me sentía tranquila era con mi peso. Por aquellas fechas me tocó ir a presentar mi reporte anual a los mismísimos dueños de la empresa en la que trabajó. Y me cayó el 20 cuando me puse mis pantalones negros de ejecutivo zombificado y noté que a duras penas llegaba el botón hasta el ojal. Hice memoria y la última vez que los usé, aproximadamente un año antes, hasta grandes se me veían.

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Los comentarios en YouTube me hacen perder la fe en la humanidad

Así lo platicaba ayer con uno de mis mejores amigos y me contó de estos videos, donde dos actores profesionales de teatro dramatizan los comentarios a los videos más populares de YouTube. Termina siendo una cosa muy vaciladora pues en plan shakespiriano, recrean diálogos soeces y muchas veces incoherentes. Deje usted un comentario y yo lo haré una bonita canción o algo así de jocoso y creativo.

Frases de telenovela – La vida sin tiroides

Me fui de vacaciones navideñas con mi familia a Cancún y cruzando el boulervard Kukulcán, me caí. Fue entonces cuando mis papás se dieron cuenta que el problema iba más allá de la torpeza y que mi flacura no obedecía a la depresión pues por comer no paraba. Al regresar me llevaron al endocrinólogo. En la consulta, el doctor me pidió estirar los brazos y puso sobre mis manos una hoja de papel que se movía tanto que parecía estar sobre un vibrador. Me pesaron, me revisaron los ojos y el cuello, en donde encontraron una bolita. Para el doctor estaba clarísimo, pero antes de dar un diagnóstico, tuve que hacerme un perfil tiroideo. Al regresar con los resultados a la segunda consulta, todo estaba claro, era un bocio muy avanzado. Fue una consulta larguísima, donde escuché  una explicación a todos y cada uno de mis achaques, el pronóstico a lo que me iba a pasar después del tratamiento que él recomendaba cuyas consecuencias incluía engordar incluso con la dieta más muerta de hambre que se haya inventado. Debía empezar a tomar de inmediato Cortisona, hoy para mí, la cortisona es el demonio hecho pastilla. Esa medicina me traería consecuencias terribles a mi peso y por lo tanto a mi aspecto. Pero no había mucho que hacer, era necesario pues mi tiroides había llegado a tal nivel de hiperactividad que me ponía en riesgo de sufrir un infarto, así que las palabras del doctor fueron claras: tienes que tomar cortisona y no puedes sufrir emociones fuertes (¡como dicen en las telenovelas!). Después se me ocurrió ver un episodio de ER y pum, se me hizo un sangriento derrame ocular, plop.

Ash

En estos procesos de ir y venir de peso, siempre aparece un aparente retroceso. Al menos en mi caso. Y sucedió esta semana. Subí lo que había bajado la semana pasada. Creo que exageré en mis «permisos» y me pasé de cupcakes. Hubo varias ocasiones de pecado. Lo bueno es que cuando esto pasa, regreso al régimen con inspiración recargada. Al menos esta vez así pasó. Primer paso: hacerme un nuevo perfil tiroideo, el último fue hace un año y debería ser cada seis meses. Así que iré de nuevo a que mi endocrinólogo busque una nueva forma de regañarme y hacerme consciente de que es de las cosas de mi vida a las que debo poner más atención. Pero con mi tiroides me pasa como le pasa a todos con la señal 4G, o con el internet de su oficina, cuando funciona bien, ni siquiera notas que funciona bien, solo lo usas, pero cuando falla, pegas de gritos llenos de frustración y sufrimiento. Y así fue esta semana. De repente me di cuenta que pasaba más tiempo en la cama de lo normal, que mis noches se están volviendo en sesiones de nueve o 10 horas de sueño y sigo teniendo sueño, que lloro cuando veo el noticiero, que mi pelo se cae más de lo de costumbre, que mis piernas necesitan más crema de lo normal y lo más claro: que subí de peso. Así que sin decir más, ya traigo mi parchecito de Garfield sobre la vena y espero los resultados para emprender mi travesía al otro lado de la ciudad y visitar al doctor que me  ha acompañado los últimos diez años en este padecer.

La meta de ver amigas la semana pasada se cumplió, vi tantas caras y escuché tantas historias que el viernes estaba cruda de emociones y de güisquis, pero satisfecha. La otra meta era comer papaya ¡y lo logré! Sufrí poquis pero ya me merecía superar algún trauma. Ya descubrí que refrigerada, recién cortada, no parece esa consistencia blandengue que tanto me molesta. Es que lo blandengue no me gusta, ni en las frutas, las almohadas ni las personas.

Semana: 4

Peso: 63.1 kg

Por bajar: 10.1 kg

Parece magia

Una nueva ceremonia del peso llegó, me quité los calcetines y me subí a la báscula con nulas expectativas. Esta semana rompí la dieta varias veces y no solamente en el sentido de comí algo extra, sino que me salté comidas y por lo que he aprendido en la lógica de las dietas, hace igual o más daño saltarse comidas que echarse un pedazo de pizza en vez de la quesadilla de queso panela que tocaba. Esas son son mea culpa de la semana. La saltada de colaciones se la debo a que durante tres días me la pasé metida en juntas y me daba muchísima pena sacar mis naranjas y demostrar públicamente el baño de cítrico que me doy cada día. No sé por qué razón da pena devorarse una naranja y no da pena mantener la mano metida en la charola de galletas. ¿Es más elegante comer calorías vacías que jugosas frutas? Mmmh.

Aún así la poderosa y milagrosa dieta me hizo perder 700 gramos. Nada da más emoción que romper dígitos en la báscula y en las deudas. Para darle un seguimiento lógico y no perder el ánimo, descargué una app que traza un plan de pérdida de peso sano y a un ritmo tal que el rebote no suceda a la primera semana de abandonar el programa. La app se llama CounterPlus y segú ella, si pierdo peso a un ritmo de medio kilo por semana, en julio habré llegado a mi peso meta. Muero de la curiosidad si lo lograré porque en estas dos semanas he superado esa meta y creo que puedo seguir a este ritmo perfectamente durante seis meses más. A veces me entra tanta euforia que creo que puedo seguir a este ritmo por toda mi vida. Estoy tan emocionada que ¡me compré una papaya! Me he sentido tan bien con la comida que quiero darme la oportunidad de aprovechar los beneficios de esa fruta y premiar a mi cuerpo con algo que le hace bien, aunque mi paladar proteste en cada bocado. Hoy me comí media taza y no vomité. Se considera un logro y espero continuar así lo que resta de la semana. 

Justo ahora están pasando en MTV uno de estos programas donde la gente pierde cantidades impresionantes de peso en 100 días y la participante habla de estar concentrada. Yo no creo que uno deba poner el 100% de su atención en esto pues la vida sigue y el punto es incorporar los buenos hábitos alimenticios y de movimiento en la vida cotidiana y no modificar totalmente quien eres en eso, claro a menos que sea un caso de emergencia y esa sea la prioridad. Mi prioridad de momento es poner cada cosa en su justa proporción y atender cada área de mi vida en su justa medida. Esta semana me toca ver a mis amigas. He dicho. 

Semana 3

Peso: 62.4 kilos

Por bajar: 9.4 kilos

PS. Estoy a medio kilo de que me cierren mis pantalones.

You Know You’re In Love When

thelovewhisperer:

You know you’re in love when you can say anything to the person & you know they won’t laugh at you.

When you can see their face when you close your eyes. When you can still feel their arms around you holding you tight long after they are gone. When you can still taste their kiss after you…

Indeed.

You Know You’re In Love When

¡Sorpresa!

Sigo riendo del schock del domingo. Todos los domingos desayunamos en casa de mis suegros pero más bien, yo me agregué a esa tradición pues ellos lo hacen desde que A. se mudó a vivir solo. Para tal efecto mi suegra prepara suculentas viandas que terminarían con el hambre de poblaciones enteras: huevos al gusto, frijoles, enchiladas o chilaquiles, pancakes y a veces se luce con algún quiché o receta que se le cruza en la semana. Esos desayunos me llenan más que cuando suelto el freno en los buffets. Entonces, este domingo desperté saboreándome las delicias que me iba a sambutir. Con la mente y el estómago listos para deglutir me asomé a la mesa y ¡ZAZ! solo había platos con PAPAYA. Y ni siquiera estaban copeteados. Cabe aclarar que la papaya es mi némesis de las frutas, su olor a vómito me hace olvidar todos sus beneficios al sistema digestivo. Bueno, también había vasitos con granola. Aún así el shock fue brutal, no se vale despertar así a la gente en domingo. Es inhumano.

Lo bueno es que antes de desayunar pasamos a la ceremonia de la báscula, mi suegro perdió ¡cuatro kilos!, mi novio ¡tres y medio! Yo iba derrotada porque en la semana fui a cenar con las que son mis amigas desde hace quince años y a quienes ya solo veo en bodas, bautizos, Navidad y ahora, divorcios. Y las noticias fueron tan desalentadoras que me consolé con una pasta y un vino tinto, snif. Así que mis expectativas basculares eran nulas. Aún así me subí y ¡pum! ¡Un kilo menos! En mi caso, así como existen los años perro (que se multiplican por siete), son kilos perro, o sea que uno es como si fueran tres de una persona con metabolismo normal y con tiroides funcionando perfectamente. Mis suegros conocieron mi baile de la victoria que he perfeccionado desde que iba en la universidad. Con la adrenalina pos-pérdida de peso, me comí la papaya. Debo agradecer que no apestaba y estaba tan buena que parecía melón. Hoy es lunes y corrí, porque luego de dos semanas de dormir nueve horas diarias, pensé que así como entre menos te mueves menos ganas tienes de moverte, si lo haces a la inversa también debe funcionar. Así que allá voy, esta semana toca correr y seguir la dieta que es el régimen más realista que he intentado en mi vida. 

Semana 1

Peso: 63 kg

Por bajar: 10 kg

Aquí vamos de nuevo

Una amiga tiene un blog de buenos hábitos, tanto alimenticios como de vida, dormir bien y esas cosas que parecen imposibles pero su teoría es que si empiezas de uno por uno y eres constante, a base de esos hábitos puedes llegar a transformar tu vida en la más saludable de la comarca. Yo le creo, pero mi talón de Aquiles es la constancia. Hace unos meses me hizo una entrevista para su blog (habitolicious.com) y cuando terminé de contestarla descubrí que uno de mis mayores poderes es la capacidad de retomar fuerzas y volver a empezar cuantas veces sean necesarias para que este lastre que se llama gordura no tome proporciones irreversibles. Y gracias a ese superpoder aquí voy de nuevo. Se qué no he contado en este blog todas mis penurias dietéticas, pero sirva este nuevo comienzo para ir contando una a una mis a veces acertadas y otras fallidas historias de peso.
Esta vez es la dieta que una Nutriologa le armó a mi suegro, él pesa 145 kilos y mide 1.83. Mi novio y él están haciendo una apuesta para ver quién baja más de peso. Le llamaron el maratón Vale-madres porque empieza el 14 de febrero y termina el 10 de mayo. (Son bien chispas).

El punto es que cuando la persona con la que convives casi diario y con la que compartes alimentos modifica sus hábitos, pues es más fácil subirte al barco, especialmente si los botones de los jeans te están aventando hacia él desde hace meses. Lo más divertido es que mi novio y mi suegro se la pasan criticándose mutuamente sus hábitos, así que un día, mientras desyunábamos chilaquiles y pancakes, les dije: ¿y por qué no ponen una fecha y el que pierda más peso para ese día, se gana algo que siempre haya querido, algo que le compremos entre todos los demás? Y pum. Henos aquí, siguiendo una metódica guía de menús planificados para toda la semana. Ya veremos qué dice la báscula. 

Peso: 64 kg

Por bajar: 11

Los marcones

Hoy toca hablar de los que yo llamo “marcones”. Dícese de la gente que se autovalida de manera proporcional a la cantidad de marcas que exhibe en su atuendo. Me acordé porque hace poco vino una vendedora de estudios de mercado a la oficina y lo segundo que noté de su persona, fue su bolsón Coach que vi en el outlet en 300 dólares, ¡en el outlet! En la segunda reunión apareció con una Louis Vuitton. Y no solo es la bolsa, si me pongo exquisita el calzado no baja de los dos mil pesos, anda enjoyada y su cabellera tiene más productos que una alacena de esteticista. Fuera de eso la mujer es muy simpática y hasta sencilla, ¿entonces para qué se adorna tanto? Confieso que en la universidad sí me dio por ser una marcona, sobre todo con mis playeras. Mis blusas siempre dan el statement de mi estado de ánimo o mi preferencia del momento y por lo tanto, en la universidad, que intentaba si no pertenecer, al menos pasar como normal en una escuela que parecía sala de gestación de marcones, pues caí en la trampa y lucía orgullosa mis playeras A/X, Abercrombie, Guess y otras. Hoy, a las que sobreviven, las uso de pijama y mis playeras cuentan el chiste por sí solas.