Realmente no sabía como se sentía extrañar algo hasta que cumplí 20 años y me fui a España y moría por un taco al pastor. Como no me gustó para nada el sentimiento, trato de ser, en lo posible, un alma libre. Alguien que no dependa de nadie más para ser feliz, trato de poner mi felicidad en varios sitios para que si uno falta, no signifique una gran pena. Pero últimamente me ha fallado, y en el trabajo he hecho amigos que cuando no vienen y ni siquiera puedo hablar o chatear con ellos siento un hoyo en el estómago, sin importar si la ausencia es de 1 día, una semana o un mes. En fin, heme aquí con una canción metida en la cabeza desde que desperté

Cosas que pensé de camino a la oficina

Chalé se me olvido mi comida!

No me había percatado de cuantos fans de los Steleers pululan en esta ciudad ¡arg!

Hay dos volvos c30 en la condesa. Ya los conté. Quiero ser el tercero.

Que miedo un jardín de niños.

Ay son demasiados twits mejor los junto todos en un post.

Los que trasladan su lugar de residencia a los lugares comunes

Los que se la viven en el cafecito de la esquina.

Las tipas que se la viven en el gimnasio, toman todas las clases y hablan con los instructores como sus mejores amigos.

Las que van mínimo cada 8 dias al salón y convierten a su peluquera en su terapeuta y life coach.

Las ñoras que van diario a la clase de tejido (ash y terminan sus proyectos antes que yo).

Experimento sociológico parte 1

El domingo, como toda una americanista de clóset y clásica que soy, pasé un bonito domingo familiar en el honorable Estadio Azteca. Mis papás pasaron por mí a eso del mediodía, pero antes fui por mi riguroso café para borrar -o al menos aminorar- los residuos del día (noche) anterior. En cuanto puse un pie fuera de mi edificio, empecé a sentir fuertes miradas sobre mi pecho amarillo. Y no porque sea sexy y robe el aliento… no, si no por el llamtivo escudo que portaba. Fue cuando me di cuenta, de que muchas playeras de equipos deportivos pasan sin pena ni gloria ante la vista de terceros, pero la azul-crema ¡noooo! Esa sí que levanta pasiones -no siempre positivas-.

Entré a la cafetería, en la barra había tres hombres, el cajero, el barista y un cliente -socio, de esos que trasladan su lugar de residencia a los espacios comunes-. Pedí mi café sin darle demasiada importancia a la penetrante mirada que percibí. El incómodo silencio se rompió, cuando el cliente dijo: ¿contra quién juegan?

Lucy: Toluca

Barista: Uy, va por un milagro

Lucy: Tengo una gran fe

Cliente: ¿A qué hora?

Lucy: a las 4

Cliente: ¿dónde?

Lucy: en el Azteca (con voz cada vez más suave y delgada)

Barista: uy ni pararse por ahí.

Cliente: Buenos tiempos aquellos los de Clever (¿o Klever, Kleber…)

Mente de Lucy: Yo qué diablos voy a saber, si no sé ni la alineación para el partido de hoy.

Lucy: Mmm, si han habido muy buenos tiempos. ¿Cuánto es? Gracias, hasta luego!

Cliente: ¡Suerte!

Unos pasos más y me refugié en la camioneta paterna rumbo al estadio. Ahí, había miles de fanáticos, entonces pensé: ¿pues no que todo mundo lo odia? ¿Tons de donde salieron estos 90mil pelaos?

Oh si!

Cuando lei en la Rolling Stone UK que un azotado periodista comparaba la ovación que reciben los Jonas Brothers con la de The Beatles en su tiempo pensé: aaah siiii…
Ahora me encontre con estos dos videos y creo que si… me laten porque ellos tocan y componen, ah si y son guapitos 😀