Hay que regalar afecto, pero si lo concentras en una persona, la echas a perder. Así que hoy aposté por una mascota. Se llama Bruce y es preciooooso! Tanto lo quiero ya, que en menos de tres horas ya le tejí dos suetercitos y se le ven divinos. Ay lo quiero, también ya le compuse una canción que le canto con mi dulce voz. Soy tan feliz de descubrir mi lado tierno…
¿Bruno es un niño de malasia?
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Perdón, es Bruce.
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