And altough there’s a pain in my chest I still wish you the best, with a… Fuck You
Fuck You, Cee Lo Green
And altough there’s a pain in my chest I still wish you the best, with a… Fuck You
Fuck You, Cee Lo Green

Too much awesomess to be true.
I’ve been looking so long at this pictures of you that I almost believe that they’re real.
Pictures of you, The Cure.
The trouble is that you’re in love with someone else, it should be me.
C’mere, Interpol
I’ll send you my love on a wire. Lift you up everytime, everyone pulls away from you”.
Black Sheep, Metric
I wish I could lay down beside you when the day is gone, and wake up to your face against the morning sun. But like everything I’ve ever known you’ll disappear one day so I spent my whole life hiding my heart away.
Brandie Carlille, Hiding my Heart.
Sí, quizá el guión de Celda 211 tiene muchas fantasías o cosas alejadas de la realidad y te presentan una visión demasiado dulcificada de lo que seguramente es una cárcel. Pero no es eso lo más importante para mí. Lo que a mí más me gustó y me llegó (y que por eso vengo a hacerle CPR a este blog) es el personaje de Malamadre. El preso más cabrón de la penitenciaría, a quien tienen en una celda aparte y que con todo y eso, logra montar un follón (amo esa expresión), o sea arma un motín cuyo único objetivo es lograr mejores condiciones para los presos. Como él dice, no tiene nada que perder y utiliza su agilidad mental , fuerza y personalidad para lograrlo. Es un tipo que a cualquiera nos sacaría un sutazo por la pinta que se carga. Pelón, fornido, tatuado, con barba cerrada, todos esos clichés que nos hacen alzar los brazos y sacar la cartera nomás de verlos. Pero en el fondo, el hombre es un humanista. No se mancha con la gente nomás por el gusto de hacerlo sino siempre con una razón y un motivo humano. Le caga la gente gandalla y mediante su fuerza bruta defiende las causas que puede. Es un líder y desde su trinchera arma una pequeña batalla (que de antemano sabe que la tiene perdida pero que un poco de ruido no hace mal a nadie y algo bueno se puede recuperar). El problema, como siempre, es que lo traicionan y blah blah. Pero bueno, lo que me atañe es que creo que tengo algo de Malamadre en mí. Me choca la gente gandalla y que no piensa en otros más que en sí mismo. Hoy por ejemplo me enfurecí cuando alguien me respondió: “que el colaborador se espere hasta que regrese fulanita para que le paguen”. Y yo dije ¡¿QUÉ?! Claro, como no es tu dinero. Tú qué sabes si el otro tiene algún compromiso y necesita el varo, y sólo por comodidad no harás el trámite. Ufas, me enfurecí y como siempre solté la primer respuesta bruta que me vino a la cabeza (igualito que Malamadre) y como esas, varias. Claro, no es que me vaya montado follones por donde pase, pero entiendo la furia del tipo ante la incapacidad de otros de ver más allá de los dos dedos que tienen enfrente. Este mundo necesita más Malamadres y menos valemadres, digo yo.
Hoy fui a una cena con amigas de hace años. En la mesa habia una con casi 8 años de casada, otra con 3, y dos mas solteras empedernidas. Muchas preguntas quedaron en mi mente, las dos mas fuertes: ¿en realidad hay quienes cuyo propósito en la vida es destruir o dañar a otros? Y la otra que quiza aborde en un post futuro es que los lios de amor, no se acaban cuando se conoce a la «media naranja». Siempre es una constante lucha, las que lo buscamos, las que lo tienen y deben alimentarlo y las que, peor aun, estan a punto de perderlo. Y justo este es el meollo de mi reflexion. ¿Hasta donde es valido luchar por lo que quieres o por el hombre que quieres? Finalmente uno en su maravilloso auto-coco-wash es quien se pone sus propios limites eticos de competencia. Hay quienes de tan solo saber que el objeto de nuestras pasiones, tiene novia es suficiente razon para abandonar el campo de batalla. Hay otras que, se frenan solo ante la presencia de un anillo o de la presencia de un compromiso mas formal. Y otras que, segun me entere hoy, tiran a matar, a destruir, a dañar en pos de lo que se quiere. Quiza visto desde lejos pensemos que el limite es muy claro, que se vale «hacer la luchita» mientras que no se dañe a terceros. Pero seamos sinceros, siempre habra alguien que quede con el corazon roto y siempre estaremos en nuestro derecho de luchar por lo que nuestro corazon nos exige. Pero quiza, lo que mas presente debemos de tener, es que todo se regresa. Entonces antes de emprender una accion que afectara a otro debemos cuestionarnos ¿me gustaria que eso se aplicara en mi vida? Y entonces si, quiza, las cuestiones eticas tan ambivalentes nos queden un poco mas claras.