Those little quirks

Aquí su fan los chick flicks y romances frustrados llegó a otra conclusión mientras veía The Ugly Truth. Es muy gracioso que, mientras uno se esmera por lucir irresistible frente al dueño de nuestros suspiros, en realidad son las pequeñas rarezas o singularidades las que nos hacen diferentes y atractivos ante sus ojos. Por ejemplo, en la movie Gerard Buttler llama la atención de Katherine cuando él prefiere el agua de la llave sobre la embotellada. Sí, ese gesto tan minúsculo es el que te saca de la rutina o digamos que hace el pico en la curva de la atracción. Una vez, conocí a un chico mientras me entregaban mi coche en la agencia. El vendedor dijo: ¿quieres que yo lo saque? Y yo dije: no, lo saco yo. Y esa seguridad al volante, al sacar un coche nuevo de una tienda, en reversa por una puerta rodeada de cristales y muchos coches, fue la que hizo que el fulanito me pidiera el teléfono. (¡ja, increíble pero cierto) Y lo mismo me ha sucedido al revés, que los detalles más inimaginables son los que me parecen irresistibles. Así que ya tienen una razón más para liberarse y concentrarse en ser ustedes mismos en las tan overrated dates. Yes you can, Yes I can!

«Sólo se quiere casar»


Durante muuuucho tiempo, he escuchado que uno de los grandes turns downs (phrasal verb que uso tanto que vale la pena que españolice como «bajones») de las chicas hacia los cotizados hombres, es esa vibra que se emana como la necesidad imperiosa de encontrar marido. Todas las veces que algún amigo me decía que la razón de la huída se debía a que la chica en cuestión solo quería encontrar marido, como que no entendía, o sea pensaba, ¿eso qué tiene de malo? Sí claro, todos, o la mayoría, huímos del compromiso y las obligaciones porque hemos aprendido que por lo general, algo que «tienes que hacer» es poco placentero. Así que, si el matrimonio se nos presenta como algo a lo que inevitablemente nos quieren llevar, pues huímos de él. Bueno, todo este rollo es porque hace poco, YO percibí de alguien esa vibra del «me urge casarme» y sí, se activaron todas las alarmas de emergencia y salí corriendo. Y no sólo por el pánico al compromiso, la obligación y la rutina que padezco, sino porque percibí algo aún más gacho. Cuando alguien verbaliza esa necesidad imperiosa por encontrar lo que viene siendo «la pareja estable», el otro lo interpreta como: no eres tú, son mis ganas de emparejarme, contigo o con quien se deje. Y eso se siente FEO. Simplemente porque, te sientes objeto. Y ahora que escribo el post, quisiera terminarlo con alguna conclusión o recomendación de: controlen sus urgencias para no espantar a la presa («cualquier cosa que es perseguida, huye»), pero es imposible. Son cosas intistivas y tan clavadas en nuestro subconsciente, o consciente o donde sea, que, involutariamente salen, se proyectan y se perciben. Lo mejor es, de verdad, ser felices con la vida, estar abiertos, dar oportunidades y si sale algo, bien, y si no, a seguirla pasando chido con lo que se tiene y se es.

¡¡Aaaachú!! Heartbroken

Cuando alguien tiene gripa, a simple vista lo ves un poco disminuido, la nariz roja (si acaso) y los ojos tristes y acuosos. La gente les pregunta qué tienes, y basta decir: tengo gripa para que el interlocutor entienda perfectamente por lo que está pasando. Y es que todos hemos padecido alguna vez una gripa, sabemos que aunque sea un virus común, puede tumbarte varios días, puede robarte cualquier tipo de ánimo por la vida. La comida sabe fea, puedes dormir por horas y seguir cansado… Parece que el cuerpo está machacado en cachitos, todo se ve gris… Igualito que cuando te rompen el corazón, que sólo cuando estás ahí, eres consciente de lo devastador que puede ser. Pero también sabes, que sólo es cuestión de tiempo para volver a estar «como si nada».

He’s just into you

¡Así es! Queridos lectores de este su humilde blog de confianza. Vengo a confesar que, después de meses, ¿qué digo meses? ¡Años! De constantes protestas en contra de los hombres y su desinterés, hoy me he topado con uno que hace justo lo que tantos libros y películas me han dicho que hacen los hombres que se interesan en ti. Es todo taaan raro. Y al mismo tiempo, me río, me veo como desde fuera y digo: por eso es que nunca debes abrir la bocota, porque nunca sabes. Ah es que resulta que después de tanta atención, me ofusco, es por la falta de costumbre, yo sé. Trato de respirar y pensar: está padre, es lo que querías ¿no? Y luego digo: sí, pero no tanto. En fin, por primera vez le doy la razón a los hombres en el asunto del famoso y milenario «¿quién entiende a las mujeres?». Ni nosotros queridos, ni una misma.

Speedometer


Antes de empezar este revelador post me gustaría comentar que por primera vez sabía como se llama una cosa en inglés y no en español. Bueno la palabra es: velocímetro. (Según el wordrefence)
En mis últimas exhaustivas investigaciones y después de sondear en las psiques femeninas y masculinas llegué a la conclusión de que, junto con sus miembros por demás conocidos, los hombres traen incluido, de nacimiento, un VELOCÍMETRO. Algo así como un sensor de velocidad o de intensidad para las relaciones. Dicho aditamento, les envía señales de alarma, que algunas veces ni siquiera son conscientes, de cuando alguna relación se está tornando demasiado seria o demandante. En otras palabras, cuando la chica en cuestión se está poniendo muy intensa, el velócimetro envía la señal y ellos en automático, meten el freno. ¿Cómo? Pues dejan de llamar, vuelven más esporádicos los encuentros y demás artimañas por demás conocidas y de las que todas hemos sido víctimas. Y es que, poniéndolo todo en lógica básica (como lo es la masculina) ¿a quién demonios le gusta sentirse perseguido? ¿o con una lista de expectativas que se deben cumplir? ¿o que se vuelven propiedad de alguien y que diario en cierto horario o cierta frecuencia deben reportarse?
Del lado femenino eso simplemente se siente como: ¡quiero verloooo! ¿para qué perder el tiempo chateando si podemos vernos y darnos nuestros besos? Y demás ataques de ansiedad que padecemos, pero que debemos relajar para que los frágiles seres en cuestión no huyan presas del pánico.

La playlist

Como saben, estoy a punto de entrar en una nueva década. Pero la reflexión de este post no tiene nada que ver con los números, los traumas y los dilemas existenciales. Sino, como siempre, será acerca de mis reflexiones acerca de las relaciones interpersonales. Sucede que, estoy haciendo mi playlist para tan esperado evento. Hice una primera selección, que por cierto dura más de 10 horas, la escuché, y no, no me convencía. Como que le faltaba algo, no me prendía. Y si es para mi fiesta (It’s my party and I’ll cry if I want to…) pues tiene de verdad que prenderme a esos grados de colapsamiento hacia los que sólo la música puede llevarme. Así que mientras espero que el FTP se apiade de mí (y de mi cruda) me puse a hacer una segunda selección y decidí dejar, solo aquellas rolas que me enloquezcan, que me hagan mover el piecito en cualquier situación. Dejar sólo aquellas que neta, neta, me vuelvan loca. Muchas no han pasado la prueba. A que me llevó todo esto. Pues a la conclusión de que lo mismo sucede con nuestro preciados objetos de pesca y caza. Sí, los hombres. Sólo aquellas chicas que de verdad los vuelvan locos, (tanto la mente como cualquier otro miembro de su cuerpo) son aquellas que los hacen moverse de su sedentarismo y comunicarse. Las chicas que les parecen chiditas o que les gustan poquito no son suficiente motivación para hacer «un move». Realmente, tienen que estar en un estado de alteración tal, para que dejen sus miedos, sus inseguridades y sus propios paradigmas mentales y hagan esa osada acción de: LLAMAR POR FUCKIN TELÉFONO.

STOP SAYING THAT!

O lo que es lo mismo, frases que los solteros ODIAMOS escuchar:

– El amor llega cuando menos te lo esperas.
– No entiendo porqué una chica (o chico) como tú no tiene novia (o novio).
– Entre más pienses en eso menos.
– Estás así porque te cierras. (Chale como demonios «me abro»).
– Cuando confirmas para una fiesta: Ok, entonces te apunto, una persona ¿verdad?
– Ya llegará…
– ¿Y los galanes?

STOP SAYING THAT!

O lo que es lo mismo, frases que los solteros ODIAMOS escuchar:

1. El amor llega cuando menos te lo esperas.
2. No entiendo porqué una chica (o chico) como tú no tiene novia (o novio).
3. Estoy enamorado de alguien más. (ESA SUCKEA GIGANTEMENTE)
4. Estás así porque te cierras. (Chale como demonios «me abro»).
5. Cuando confirmas para una fiesta: Ok, entonces te apunto, una persona ¿verdad?
6.

Skinny & Bitch

Hace tiempo leí un libro cuya quote se aplica perfecto a mi momento de vida y no, no es ningún libro filosófico-clavado-intelectual, es algo simple y contundente, igual que la vida: «Unfortunately, being overweight isn’t simply a societal issue that can be fixed with healthy dose of positive self-steem. It’s a health matter, and here on the eve of my fortieth year (mine it’s thirtieth), I’ve learned I have to make changes so I don’t, you know die. Because what good is finally being able to afford a pedicure if I lose a foot to adult-onset diabetes?»