La influenza promueve la obesidad

O lo que es lo mismo, de como todos subiremos 5 kilos con esto del virus.
Pues si… como buena chilanga a la que mandaron a «trabajar» online desde su casa, me puse a meditar sobre las consecuencias que las nuevas medidas tedrán sobre nuestro peso. Resulta que, los gimnasios están cerrados. Estamos trabajando desde casa, seguramente en un sillón con el portátil sobre nuestro regazo y la tele encendida. Gracias a las compras de pánico, tenemos la despensa repleta y estando en casa no sé por qué ¡da mas hambre!
Tons comemos todo el día, caminamos solo del sillon al baño, al refri… ¡a hacer cachete digo yo!

I’m in love

Es el efecto Coachella. No es que piense o suspire por alguien, sino por aquellos momentos que pasé bajo el sol, con mis pies descalzos sobre el húmedo y fresco pasto. Con mis oídos y mi mente concetrados sólo en escuchar una voz, un acorde que tocara esas fibras sensibles como nada más las puede conmover. Muchos, muchos momentos especiales, algunos de ellos me hicieron derramar una que otra lagrimilla cursi y clichesesca. Pero al final, esas emociones son las que me hacen pensar que lo único bueno de cuando las cosas no pueden estar peor, es que en algún punto estarán mejor. ¿Acaso no se llama eso esperanza? Jaja, alguien ya le puso un nombre y yo apenas lo descubro.
Me enamoré de esta voz y de esta canción:

Efecto chickflick

Sí, soy una fan de los chickflicks. De hecho, los colecciono. Aunque recientemente me di cuenta de que no tengo tantos como debería, he pensado armar una colección digna poco a poco. No distingo época, pues son muy fan desde los que protagonizó mi queridísima Bette Davis hasta Drew Barrymore. ¿La razón? Número uno: me inspiran. Quizá me den algo de esperanza, y es que las protagonistas por lo general tienen alguna característica con la que me identifico o con la que me gustaría identificarme. La mayoría son despistadas (ja! por ejemplo: una vez más no encuentro mi ipod y empiezo a preocuparme), sus vidas amorosas apestan (moi?!), en las pelis de los dosmiles, la mayoría de ellas tienen carreras exitosas, comodidad económica, una familia o unos amigos que las quieren mucho y exnovios patanes. (Mi mente está gritando: ¡lotería!). Pero en el amor, nada. Hasta de que de pronto, en la situación más inesperada, aparece un tipo por quien no damos un peso y resulta ser el amor de su vida, no sólo eso, sino que el tipo en cuestión, lucha por ella hasta hacer las cosas más locas o que nunca imaginó hacer en su vida. Luego, nuestra querida Lucy, empieza a pensar que quizá a ella está a punto de pasarle lo mismo, o que cuando menos se lo espere, llegará alguien.

En otras ocasiones, he llegado a pensar: ajá! los chickflicks no son historias que puedan hacerse realidad, sino imaginaciones de alguien que proyecta para hacernos sentir mejor a los ‘love parias’ (como les dicen en Bridget Jones). Y ya está, es la mejor mediciina temporal para un corazón adolorido, te ríes, lloras, ves una que otra situación familiar con un desenlace que momentáneamente te hace sentir mejor porque te induce a pensar que a ti podría pasarte lo mismo. Aunque ya sabemos que no siempre es del todo cierto…

(Soundtrack: Daydreamer de Adele). Daydreamer Lyrics

Drop lines list

Vino Guerotix y me contó que este fin vio PS. I love you, en donde Lisa Kudrow interpreta a la típica amiga guapa y extrovertida pero SOLTERA. Mientras está en el velorio (que desata toda la trama de la movie) ella conoce a un chico, nada feo y el diálogo va más o menos así:
– ¿Eres gay?
– No
– ¿Soltero?
– Sí
– ¿Trabajas?
– No
– Bye

Amo el diálogo, para que darle vueltas, para qué gastar en una cena, para que invertir tiempo en algo que no lleva al éxito (jajaja si ya sé que porque siempre hay que dar una oportunidad, y estar abiertos y blah blah blah). Pero bueno en un «material world» yo tendría estas droplines listas para ser usadas:
¿Gay o straight?
¿Soltero?
¿Trabajas?
¿Vives con tus papás?
¿Junkie?
¿Alcohólico?
¿Oyes Luis Miguel o Amor 90.5?
¿Sabes qué es un blog?

¿Alguna sugerencia?

Se pierden celulares, ipods, cámaras…

¿Está usted harto del celular que trae y desea deshacerse de él? ¿Busca usted un pretexto para comprarse el iPhone? ¡Lucy es la solución a sus problemas! Usted sólo debe dejarle el gadget que desee eliminar de su vida y ella en cuestión de días, lo habrá extraviado. A usted no le dará remordimiento alguno, nadie lo acusará de consumista y tendrá ese empujoncito necesario para hacer la compra que tanto está pensando en hacer. ¿Más fácil? ¡Imposible!

(de nada sirvió que en la primaria mis papás me hayan hecho pagar, con mis domingos, los suéteres del uniforme que perdía cada semana. Mi mente sigue igual o más dispersa, ¿nadie tiene un celular que le sobre?)

Spinster and broke

Ultimamente ando con una idea en la mente: comprar. Ja, bueno eso siempre, pero esta vez algo más acorde al adulto en el que me estoy convirtiendo, o sea comprarme un bien raíz. De querer, uy pues quiero mucho, como siempre, pero de poder pues me estoy topando con que la vida no es tan fácil como me imagino. El otro día me llamó el broker (o como se llama a esas personas que hacen todos los trámites para que tú sólo firmes, pagues y recibas las llaves) y me dijo de cuánto era el préstamo que me autorizaban. El depa de los sueños se esfumó de inmediato, así que le dije que no me alcanzaba a lo que el respondió: pues asociáte con tu novio. Y le colgué el teléfono.

Acto seguido pensé: o sea, no conforme con que no tengo con quien ir al cine los domingos, ¿tampoco puedo tener el depa que yo quieroooo? O sea, por ser un desastre en el amor, ¿también debo serlo en los bienes raíces? O sea, mi destino es ser solterona e inquilina forever… foreeeever young… (regresa Lucy regresa)

Bueno, una vez que pasó el momento de azotamiento, puse a trabajar mis otros recursos, esos mágicos que nunca me han fallado y diario me visualizo saliendo de ese depa que ahora se ha vuelto mi motivación y mi obsesión. He de tenerlo, aunque sea lo último que haga, lo útimo que haga…

Hold your horses

Hace poco vi: He’s not that into you. Todo bien, el único conflicto que me quedó en cuanto salí del cine y que no he podido resolver es:
«Si él quiere verte, lo hará»… que porque entonces él hace lo posible, te busca, te llama propicia el encuentro y eso es para que una no ande de cyberstalker o «topándotelo» casualmente a cada rato. Pero yo digo ¿y si tú quieres verlo? ¿Qué, te tienes que aguantar y que el dichoso encuentro suceda, solo si ÉL quiere? ¿No es eso un poco injusto? un MUCHO injusto… si la chava los busca, es rogona o está urgida… o sea no es iniciativa, no, es necesidad. Blah! Me niegooo!! Me niego a sentarme y esperar, simplemente no va conmigo. El problema es que cuando me entra lo extrovertida, el doncello en cuestión, se asusta y sale corriendo…
Debo encontrar el punto medio o volver a mi Strike on Men, tan socorrido él.